La comparativa de objetivos RAEE para 2026 confirma una idea clave: el cambio metodológico introducido en 2025 sigue marcando de forma decisiva el nivel de exigencia del sistema. En términos generales, el objetivo oficial de 2026 sube ligeramente respecto a 2025, pero se mantiene muy por debajo de lo que habría resultado si se siguiera aplicando el criterio histórico del 65% del aparato puesto en el mercado. En la comparativa parcial analizada, el objetivo oficial de 2026 se sitúa en 614,6 millones de kg, frente a 602,2 millones de kg en 2025, lo que supone un incremento moderado del 2,1%. Sin embargo, si se aplicara el método antiguo en esas mismas categorías, el resultado se iría a 1.069,3 millones de kg, lo que evidencia que el nuevo sistema sigue rebajando de forma muy relevante la presión de recogida.
Esa diferencia no se explica solo por una categoría, pero sí tiene un protagonista claro: los paneles fotovoltaicos. El MITERD justificó el cambio de metodología en 2025 por el fuerte peso que habían adquirido los paneles en la puesta en el mercado —más del 40% en peso del total de AEE en 2023 y 2024— y por su larga vida útil media estimada, de 22,18 años, pasando así de calcular el objetivo con el 65% del POM a hacerlo sobre el 85% de los RAEE generados.
El efecto de ese giro fue especialmente brusco en la categoría de paneles. En 2024, el objetivo mínimo de recogida para paneles fotovoltaicos grandes alcanzaba 270,3 millones de kg; en 2025 cayó a 5,5 millones de kg, una reducción de alrededor del 98%. En 2026 muestra un repunte hasta 9,18 millones de kg, pero el punto importante no es esa subida frente a 2025, sino que la bajada estructural respecto a 2024 se mantiene intacta. De hecho, si en 2026 se hubiera aplicado el método del 65% del POM, solo en paneles el objetivo habría rondado los 461,7 millones de kg, es decir, una diferencia de más de 452 millones de kg frente al objetivo oficial.
Por eso, el mensaje de fondo es claro: el nuevo método puede ser más coherente con la lógica estadística de vida útil, pero en el caso de los paneles fotovoltaicos también consolida unos objetivos muy bajos en una fracción que debería preocupar mucho más. Si históricamente apenas se han recogido paneles, el hecho de que el modelo siga arrojando cantidades reducidas no debería interpretarse como una señal de normalidad, sino como un posible síntoma de que el residuo real sigue sin aflorar adecuadamente en el sistema. Y ese es precisamente el punto crítico: que los objetivos sean bajos no significa que el problema sea pequeño.
En el caso de los paneles fotovoltaicos, la bajada de objetivos no puede interpretarse como una señal de que exista poco residuo, sino como la consecuencia directa de un histórico de recogida claramente deficiente. Mientras que en la mayor parte de las fracciones de RAEE la recogida se ha mantenido, con mayor o menor ajuste, en niveles relativamente coherentes con los objetivos fijados, en paneles solares nunca se ha producido un afloramiento real del residuo dentro del sistema. Eso hace que, al aplicar una metodología basada en el 85% del RAEE generado, el resultado siga siendo muy bajo: si históricamente apenas se recoge, el modelo acaba validando cantidades reducidas como si reflejaran la realidad. En otras palabras, el sistema no está midiendo solo cuánto residuo debería existir, sino también cuánto residuo ha sido capaz de identificar y canalizar hasta ahora. Y como en paneles esa capacidad ha sido insuficiente, el nuevo cálculo consolida objetivos bajos y perpetúa una imagen infradimensionada del problema.
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Si desean consultar la comparativa de objetivos 2025/2026 y el análisis de recogidas entre el método del 85% y el método del 65%, pueden ponerse en contacto con APOGEO.
