El activismo ambiental en tiempos de dictadura: El asesinato de Josu Murueta y Antón Fernández

En el Siglo XXI, el activismo ambiental está considerado una actividad no solo necesaria, sino heroica. En la mente de todos está la osada Greta Thunberg, capaz de cruzar el océano Atlántico en velero por ser fiel a sus principios. Pero hubo una época en la que el activismo ambiental era silenciado a golpe de pistola, y hoy vamos a dedicarle un artículo en memoria del asesinato de Josu Murueta y Antón Fernández.

Corría el año 1969. En el municipio vizcaíno de Erandio, había cierta convulsión social en forma de protestas, por la contaminación atmosférica que les acechaba desde hacía años. La aparición de una nube tóxica de humos contaminantes fue la gota que colmó la paciencia de los vecinos que llevaban años sufriendo la lacra de la contaminación por parte de la industria y que estaba causando enfermedades graves y afecciones respiratorias a los ciudadanos.

Al parecer, el 29 de octubre, una gran masa de aires industriales ocupó el cielo de Erandio, haciendo irrespirable el aire y provocando una niebla densa en las calles del municipio. En declaraciones textuales de El País, cuenta Manuel Castrillo “Erandio era un agujero donde llegaba el humo de todas partes. Había días en los que la gente tenía que ir con un pañuelo tapándose la boca y la nariz porque no se podía respirar”. Lo que nos hace una idea de la extrema situación que estaban soportando.

Los ciudadanos, a última hora de la tarde, se concentraron en una céntrica plaza a protestar por lo sucedido. Más tarde, envalentonados, decidieron salir a la carretera para cortar el tráfico y de esta manera, ser escuchados. En ese momento eran ya alrededor de 400 manifestantes los allí concentrados y que habían empezado a bloquear también las vías del tren.

Fue cuando la policía armada empezó a cargar contra ellos. Las reacciones no se hicieron esperar y la tensión iba en aumento. La policía armada disparó contra los manifestantes, pero una de las balas alcanzó a Antón Fernández, que estaba asomado a la ventana.

A la mañana siguiente, trabajadores astilleros y otros profesionales, abandonaron sus puestos de trabajo y acudieron en masa a la céntrica plaza para protestar por los incidentes de la tarde anterior, concentrándose más de 3000 manifestantes.

Los altercados volvieron a sucederse con violencia. La policía cargaba contra ellos con arma de fuego, alcanzando en el abdomen a Josu Murueta.

Empresas como Indumetal y Remetal, las causantes de provocar los gases tóxicos

Las reacciones institucionales no se hicieron esperar. Desde el ayuntamiento de Bilbao, visitaban a las víctimas de los altercados en el hospital y el Gobierno Civil, sancionaba con 25.000 pesetas a Indumetal y Remetal por ser las causantes de provocar los humos contaminantes en Erandio. Poniendo de manifiesto lo barato que sale contaminar y matar.

Tras los altercados que acabaron con la muerte por heridas de bala de dos civiles, numerosos heridos y vecinos intoxicados y enfermos, el ayuntamiento anunció que tanto en Indumetal como en Remetal se iban a instalar nuevos filtros y zonas de seguridad para que no volviera a suceder algo similar.

Diez años después, la zona fue reconocida por el Consejo de Ministros como “zona contaminada”, calificación que tardó 25 años en ser retirada.

Fuente: https://elpais.com/diario/2009/10/31/paisvasco/1257021608_850215.html

https://historiasdeerandio.blogspot.com/2015/04/los-asesinatos-de-josu-murueta-y-anton.html

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